Elaboran un habano de 6 metros

14 junio 2010

Lo hicieron en Honduras, con casi 455 kilos de hojas de tabaco, y lo expondrán en Estados Unidos. Unos 22 obreros, entre hombres y mujeres, trabajaron durante 20 días en la elaboración del puro más grande que se hizo en el país centroamericano.

Un habano de seis metros de largo por casi medio metro de ancho fue elaborado en Danlí, Honduras, para una muestra itinerante en Estados Unidos.  El enorme cigarro fue hecho a mano con unos 454,5 kilos de hojas de tabaco procedente de varios países de Centroamérica y el Caribe, indicó Libardo Rico, un ejecutivo de la Fábrica de Puros Unidos..
Unos 22 obreros, entre hombres y mujeres, trabajaron durante 20 días en la elaboración del puro más grande que se hizo en el país centroamericano.  El habano fue encargado por una empresa de EE.UU. que lo exhibirá en varias regiones de ese país, hacia donde será enviado hoy por avión, desde Tegucigalpa, en una caja especial, hecha con finas maderas hondureñas.

Fuente: 24con

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Enzo Micheletti: Asesinan a sobrino de presidente de facto Micheletti

26 octubre 2009

Un sobrino de Roberto Micheletti, fue asesinado y su cuerpo fue abandonado en una zona boscosa del norte del país, mientras que un coronel del Ejército hondureño fue tiroteado en Tegucigalpa

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El cuerpo de Enzo Micheletti apareció ayer en el municipio de Choloma, en el departamento de Cortés (norte), junto con el de otro joven que, al parecer, también fue asesinado.
Los primeros estudios forenses revelan que la muerte pudo ocurrir hace unos tres días, aunque todavía deben esperarse los resultados de los análisis que se realicen en el tanatorio.

Familiares de Enzo Micheletti, hijo de Antonio Micheletti uno de los hermanos del presidente ‘de facto’, dijeron a la prensa local que en el lugar donde aparecieron los cadáveres la Policía también localizó un vehículo, cuyas características no precisaron.

Por otra parte, el portavoz de la Policía, Orlin Cerrato, informó del asesinato del coronel Concepción Jiménez Gutiérrez, un alto cargo del Ejército, a manos de cuatro sujetos que viajaban en un taxi y que, sin mediar palabra, dispararon contra el militar que murió poco después de ingresar en el Hospital Militar de Tegucigalpa.

Cerrato comentó que no descartan que ambos homicidios estén vinculados con la crisis política que vive Honduras tras el golpe de Estado que derrocó en junio al entonces mandatario Manuel Zelaya. No obstante, dijo que podrían atribuir estos hechos al hampa común, ya que Choloma es considerada una de las ciudades más violentas de Honduras.

Fuente: EFE

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Manuel Zelaya: Historia de una foto

6 octubre 2009

Durante dos semanas, he dormido con un dedo en el disparador de mi cámara, a pocos metros de donde Manuel Zelaya, el derrocado presidente de Honduras, se refugió con la esperanza de retornar al poder.

Como fotógrafo de Reuters en Honduras fui uno de los pocos periodistas que logró colarse en la embajada de Brasil en Tegucigalpa cuando Zelaya regresó y se refugió allí, casi tres meses después de que militares lo expulsaron del país.

Dos semanas después de su regreso, Zelaya sigue en la embajada, rodeado de policías y soldados hostiles. Junto a él, yo tengo el privilegio de enviar al mundo imágenes de la historia, mientras lidio con la escasez de alimentos, la falta de sueño y fuertes emociones.

Cuando logré una imagen de Zelaya dormido, con su clásico sombrero vaquero blanco cubriéndole la cara, fue un triunfo, y la foto ha sido usada ampliamente en todo el mundo.

Una cobertura inusual e incómoda

Pero estoy cansado de dormir en el suelo y de la poca comida, así como de tener los nervios alterados por la intimidación de los soldados afuera y por la incertidumbre de cuándo terminará esto.

Zelaya y el presidente de facto de Honduras, Roberto Micheletti, están acercándose a posibles negociaciones para desbloquear la situación.

Pero, el izquierdista Zelaya insiste en que debe ser restablecido en la presidencia, mientras que Micheletti afirma que debe enfrentar cargos por traición.

Con tanta distancia por recorrer, no está nada claro cuándo terminará la crisis o mi inusual e incómoda cobertura.

Todo comenzó con la noticia del regreso de Zelaya. Le di un beso a mi esposa y a mi hijo y salí con tanta prisa que olvidé ponerme los calcetines.

“Adiós, nos vemos pronto”, les dije. No tenía ni idea de lo que me esperaba.

Después de tratar de confirmar un rumor de que Zelaya estaba en una oficina de Naciones Unidas, un grupo de sus seguidores y reporteros corrimos hacia la embajada de Brasil, un modesto edificio de dos pisos. Tras algunos empujones en la puerta, pude pasar.

Me dijeron que Zelaya estaba en el otro cuarto, donde continúa hasta hoy. La gente que entraba y salía de esa habitación me confirmaba su presencia, pero necesitaba verlo con mis propios ojos. Una puerta se abrió y allí estaba. Saqué dos fotos y envié mi primer despacho.

Tensiones nocturnas

Zelaya decidió acampar justo donde estaba. Sus seguidores celebraron y durmieron afuera. Con el suelo de cemento como cama y mi mochila como almohada, no pude dormir entre los gritos y los cantos.

El Gobierno de facto respondió rápidamente y soldados y policías disolvieron las manifestaciones pro-Zelaya afuera de la embajada, al tiempo que encendieron un aparato acústico de alta frecuencia para molestar a quienes estábamos dentro.

Las tensiones subieron, con la preocupación acerca de una operación militar para tomar el control de la embajada.

Dormía prácticamente con el dedo en el disparador, preparado para lo que parecía una intervención inminente, para protegerme, para fotografiar.

Tras dos días dentro de la embajada, no teníamos alimentos, ni teléfono, ni descanso, ni baño, ni ropa limpia.

Por las noches, los soldados hacían sonar sus escudos antidisturbios. Se convirtió en una guerra de nervios. Piedras golpeaban el techo mientras el himno nacional de Honduras sonaba desde un poderoso equipo de sonido en las cercanías.

Luego hubo acusaciones de un ataque con gas. Zelaya dijo que creía que mercenarios tratarían de forzarlo a salir usando gases tóxicos. Algunos en el edificio sangraban por la nariz.

Afuera, los funcionarios decían que los olores venían de un equipo de limpieza cercano, pero no estaba claro qué estaba pasando en realidad.

Zelaya, con más comodidades

Finalmente, las tácticas de presión se relajaron y comencé a recibir comida, ropa limpia y un colchón inflable de mis colegas en el exterior, aunque los policías se comieron parte de un paquete que habían prometido pasarme.

Zelaya supo que mi foto de él dormido estaba siendo publicada por el mundo y me llamó. La aplaudió, pero estuvimos en desacuerdo acerca de cómo pueden fotografiarse a los funcionarios públicos y sobre el valor documental de las imágenes.

Tras dos semanas de esta situación, hemos desarrollado rutinas para acceder a comida, agua y al baño.

Zelaya, su familia y sus amigos más cercanos tienen más comodidades, pero sólo hay dos duchas para las otras 70 personas dentro de la embajada.

Ahora recibimos alimentos por parte de nuestros amigos afuera, pero puede ser algo caótico. He fabricado una cuchara a partir de una taza de plástico y le pago a un partidario de Zelaya para que me lave la ropa.

Sus seguidores comen lo que envía Naciones Unidas. Zelaya come su propia comida y yo la que me envía Reuters. Nos envidian los colchones inflables.

Al final de cada día recibo una llamada telefónica. Mi esposa dice “nuestro hijo está bien, nos vemos pronto”.

(*) Edgar Garrido es fotógrafo de la agencia Reuters. Lleva dos semanas encerrado en la embajada brasileña en Honduras con Zelaya.

Fuente : elmundo.es

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Cómo hizo Zelaya para volver a Honduras

21 septiembre 2009

A las diez de la noche del domingo (ocho horas más en España), un avión de la fuerza aérea venezolana contactó con la torre de control del aeropuerto internacional de El Salvador y pidió autorización para aterrizar. “Se la negamos”, explica un oficial salvadoreño, “porque su petición no estaba basada en ninguna de las situaciones de emergencia que contemplan los convenios internacionales”. Aun así, la aeronave, procedente de Nicaragua, inició la maniobra de descenso al tiempo que una caravana de vehículos con matrícula oficial llegaba a la terminal de San Salvador. Para sorpresa del personal del aeropuerto, quien bajó del avión venezolano, seguido de un pequeño séquito, era nada más y nada menos que el depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya.

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De forma casi simultánea, de los oscuros vehículos oficiales que acababan de llegar al aeropuerto se fueron apeando dirigentes del partido que desde hace tres meses gobierna en El Salvador, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), con el diputado Sigfrido Reyes a la cabeza. Reyes, que además ostenta los cargos de vicepresidente de la Asamblea Legislativa y secretario de comunicaciones del FMLN, reconoció ayer a este periódico que estuvo durante un buen rato conversando con Zelaya sobre sus planes de regreso a Honduras. “Pero por el momento no le puedo dar muchos detalles”, declaró anoche Reyes a este periódico, “sólo le puedo decir que el presidente Zelaya llegó en avión y se fue en avión…”.

Lo más curioso es que, pese al apoyo explícito del FMLN, el avión que el presidente venezolano Hugo Chávez puso a disposición de Zelaya fue multado. “Tuvo que pagar 30.000 dólares”, explica el oficial, “es lo que estipula la ley”. Se cumplía así, de forma escrupulosa, la orden que el propio presidente de El Salvador había cursado a los dirigentes del FMLN. Los dirigentes de la antigua guerrilla salvadoreña disponían de la libertad -y hasta de la obligación moral- de apoyar a Zelaya en su regreso a Honduras, pero procurando no crearle un conflicto diplomático a El Salvador. Ante la insistencia de los periodistas, el presidente Funes contestó: “¿Que cómo entró a Honduras? ¿Por qué medios? ¿Quién le dio la autorización…? Yo lo ignoro”.

Hasta que Zelaya decida contar los detalles de su regreso a Honduras, lo único cierto son las especulaciones. Se sabe que su avión salió de Nicaragua, hizo escala en San Salvador y ahí se perdió el rastro. ¿Hacia dónde fue? ¿Es posible que el avión militar venezolano entrara en territorio aéreo hondureño y aterrizara en una pista secreta? ¿Qué países estaban en el ajo de la operación? ¿Qué hará Micheletti para sobreponerse al tremendo ridículo de declarar que Zelaya estaba en una suite de un hotel de Managua cuando en realidad lo tenía dos calles más allá? Y el general en jefe del Ejército de Honduras, ¿qué papel va a asumir en la nueva situación, a cuál de los dos presidentes va a obedecer ahora?

San Salvador se convirtió anoche en el destino no deseado de los periodistas que, desde México, se dirigían en avión hacia Honduras. El presidente de facto, Roberto Micheletti, volvió a decretar el toque de queda y anunció el cierre de los aeropuertos de Honduras. De esta forma consigue, por el momento, que los informadores no entren en el país -nunca a los golpistas les gustaron ni la luz ni los taquígrafos, pero aún le queda la tarea más difícil: expulsar a Manuel Zelaya de la embajada de Brasil, en el mismísimo centro de Tegucigalpa, de donde lo sacaron los militares hace ahora 86 largos días, a punta de fusil y en pijama.

Fuente : elpais.com

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