Según científicos australianos el aspecto y los hábitos de vida de Santa Claus promueven la obesidad
Nathan Grills y Brendan Halyday, ambos del departamento de Epidemiología y Medicina Preventiva de la Universidad Monash en Australia, afirmaron que el aspecto y los hábitos de vida de Santa Claus promueven la obesidad, el exceso de alcohol al volante y, en general, un estilo de vida poco saludable.
En declaraciones a la página de internet del diario El Mundo, el doctor Grills, reconoce que “aunque los hábitos de Santa cambian de un país a otro, es común que se le ofrezca algún tipo de alcohol en las casas. En Australia es la cerveza y en EEUU el aguardiente”. De hecho, “sólo con que influya este hábito u otros al 0,1% de la población podría dañar la salud de millones de personas”, increpan los científicos en su análisis, publicado en el siempre original número de Navidad del ’British Medical Journal’.
Ambos expertos realizaronesta reflexión tras intentar llevar a cabo, sin obtener resultados, una revisión de la literatura científica sobre el impacto negativo de Papá Noel en la salud pública. “El estudio de Santa Claus es un campo en desarrollo en la salud pública, y en la actualidad hay una decepcionante falta de trabajos rigurosos en este campo. Deberían realizarse más ensayos centrados especialmente en su capacidad para fomentar comportamientos saludables o la influencia de su publicidad en los niños”, rezan las conclusiones del documento.
Así y pese a que existe una clara prohibición del tabaco en muchos países, “todavía se pueden encontrar tarjetas navideñas en las que aparece disfrutando de una pipa o un cigarro”, insisten los investigadores australianos. Contraproducente también les parece que su imagen se asocie a la posibilidad de conducir ebrio, dada “la tradición de dejarle una copa de coñac o cualquier otro licor en las casas donde reparte sus regalos para desearle lo mejor en su larga noche… Con tantos hogares que visitar, pronto excede el límite de alcohol en sangre permitido al volante”.
Se le ’culpa’ también de promover la obesidad. “Epidemiológicamente hay una correlación entre los países con clara tradición de Santa Claus y niños con niveles más elevados de sobrepeso. Aunque lógicamente existen muchos factores relacionados con la obesidad, por lo que es prematuro establecer una relación de causalidad entre su imagen y el exceso de peso infantil, lo cierto es que transmite un mensaje en el que se relaciona la obesidad con la felicidad y la jovialidad”.
Por si fuera poco, los autores del análisis recuerdan también que Papá Noel tiene potencial real para la propagación de enfermedades infecciosas. “Si a los ’imitadores’ de Santa les estornudan o tosen alrededor de 10 veces al día, las posibilidades de que los niños que se sientan en su regazo puedan terminar con la gripe A aumentan”.
Fuente : genteba.com.ar