Cientos de mensajes reclamando libertad de expresión se leen hoy en las redes sociales rechazando el despido de Claudia López de El Tiempo.
En su columna semanal, la politóloga criticó la forma como el diario capitalino cubrió el tema del escándalo de Agro Ingreso Seguro, argumentando que esa casa periodística caía en un conflicto de intereses al tener un socio-candidato, refiriéndose al ex ministro Juan Manuel Santos, aspirante a la presidencia.
Para sorpresa de todos los lectores y de la misma columnista, la dirección del rotativo la despidió agregando una nota al final de su columna: “Nota de la dirección: EL TIEMPO rechaza por falsas, malintencionadas y calumniosas las afirmaciones de Claudia López. La Dirección de este diario entiende su descalificación de nuestro trabajo periodístico como una carta de renuncia, que acepta de manera inmediata”.
De forma casi instantánea, su columna en la edición digital del periódico se llenó de comentarios de los lectores en defensa de la libertad de opinión y de la libre expresión. Pasado el medio día de hoy, sobrepasaban las 1.100 reacciones (algunas celebrando la salida de la columnista).
Para la mayoría de usuarios de las redes sociales, el periódico cometió un grave error al despedir a la polémica columnista y llaman a los defensores de la libertad de prensa para que se pronuncien sobre este “atentado a la libre expresión”.
“Les duele la autocrítica”; “intolerancia es vetar a sus críticos”; “queremos explicaciones de El Tiempo”; son algunos de los mensajes que se repiten en Internet.
Claudia López es una de las columnistas que se ha enfrentado con valentía a la corrupción y a la politiquería. Ella, en conjunto con la Corporación Nuevo Arcoiris, ha liderado investigaciones sobre los vínculos entre la política y el paramilitarismo en Colombia. No le ha fallado la voz para denunciar y conovocar a debates de interés nacional.
Por los afectos y los odios que generan sus apreciaciones de la realidad nacional, no es raro que hoy su nombre sea uno de los más buscados en la red y el tema de su despido público de El Tiempo, el más comentado.
¿Claudia López Otro Falso Positivo de Juan Manuel Santos ?
¿Opinión con límites?
El despido de una columnista de un diario de Colombia ha generado un intenso debate sobre la libertad de opinión en el país.

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El periódico El Tiempo prescindió de los servicios de la politóloga Claudia López, una opositora del presidente Álvaro Uribe, mediante una nota al final de un artículo que, según el diario, contenía “calumnias” y “descalificaciones sin fundamento”.
La columnista se quejó del “conflicto de intereses” de El Tiempo para cubrir un escándalo por la entrega de subsidios agrícolas, pues -según dice- uno de sus accionistas quiere ser candidato a la presidencia del país y el diario aspira a que el Estado le otorgue un canal de televisión.En Facebook se creó un grupo “en favor de la valentía de Claudia López”, donde se discute además la defensa del debate en los medios de comunicación.
“Estoy desconcertada por la sobrereacción del periódico. Es sorprendente que el epicentro del periodismo escrito en Colombia no resista un debate sobre sus conflictos de interés. Eso me aterra”
Claudia López
Los usuarios piden a la columnista que diga en dónde publicará sus opiniones para seguirla hasta allí.
Esta es una muestra de las miles de reacciones que despertó el suceso, la mayoría de apoyo a la columnista y algunos, también, de respaldo al periódico:
@lncognito. ¿Qué dirá la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa) con respecto a la censura de Claudia López? Nada, Enrique Santos es presidente de la SIP.
@yosoyelpolitico. El Tiempo estaba en todo su derecho de terminar el contrato de Claudia López, el tema es que pudo hacerlo de una mejor manera.
Juan Pablo Gomez. Qué horror. Una cosa es que las directivas de El Tiempo estén de ‘pipí cogido’ con el gobierno, pero echar a la calle a una excelente columnista no sólo es poco elegante, sino deplorable.
José Ricardo Triviño. Resulta inconcebible e incomprensible. ¿Hay libertad de prensa?
Mauricio Ruiz. ¿Y así nos aterramos con lo que pasa con nuestros vecinos?
@jorgitomacumba. Si uno quiere hablar mal del lugar en el que trabaja lo puede hacer, siempre y cuando tenga otro trabajo.
Ivan Azcarate. La señora López fue muy valiente al criticar de esa manera, pero una vez mas nos damos cuenta que la mayoria de los medios están a favor del que más le convenga.
Luis Eduardo. La verdad duele. Es una periodista seria, de seguro su talento será tomado en cuenta por organizaciones serias y trasparentes.
@CataG. Muy ilusa Claudia López al pensar que podía publicar semejante columna contra El Tiempo sin mayores consecuencias.
@Turint. Yo creo que lo que molestó a El Tiempo fue que Claudia Lopez les dijera que es más grave lo de los falsos positivos que lo del Agro Ingreso Seguro.
@mariacamilita: Claudia Lopez no estaba hecha para vestir ‘Santos’, afortunadamente.
@JuanPTovar. Todo parece indicar que Claudia López pasó a ser otro falso positivo de Juan Manuel Santos.
@Patxito. Sorprendido porque en este país de los Uribe y los Uribitos no hay libertad de expresión. Es una pena lo que le pasó a Claudia López.
@Catalba. Cosas como lo de la columnista Claudia López me hacen sentir cada vez más en The Truman Show.
@jackmulligan. Debería darles vergüenza la actitud infantil y ridícula que toman frente a la columna de Claudia López. Tienen un lector menos.
@colombiascopio. Se pregunta uno a qué juega Planeta: en Colombia echan a Claudia López, en España publican el artículo de El País contra la reelección.
@juglardelzipa. Cualquier cosa que diga puede ser usada como su carta de renuncia.
Claudia López: La pérdida del oficialista diario “El Tiempo”
Fuente : semana.com/bbc.co.uk
Escrito por El Solitario George
Que los medios deriven su éxito del mercado puede significar una garantía de independencia y de pluralidad. Independencia frente al poder político, pero también frente a otros poderes económicos y empresariales que pretendiesen imponer sus condiciones o ejercer presiones. Por tanto, en principio, no es necesariamente negativo o perjudicial que los medios estén configurados como empresas. Sobre todo, si son empresas que entienden la competitividad como factor de transformación del interés privado en bienestar colectivo.
Pero hay otra crisis que no parece preocupar a la mayoría de medios de comunicación: la crisis derivada de reducir al medio de comunicación social a una empresa más del sistema productivo o a un instrumento ideológico de quienes tienen poder. Cuando esto ocurre, los medios se dedican más a entretener que a informar, a “seducir” que a comunicar, a trivializar la realidad que a profundizarla, a ideologizar que a formar la conciencia colectiva. En el ámbito específico de la información se termina sustituyendo el afán de verdad por el afán de las ganancias, la pluralidad de opiniones y de fuentes informativas por los intereses de partido, la función social por el servilismo ideológico o político.
En dicho mensaje el Papa ha recordado la necesidad de promover, a través de los medios, la cultura del respeto, del diálogo y la amistad. Del respeto, porque las nuevas tecnologías de la comunicación “deben servir para el bien de los individuos y de la sociedad”; por tanto, “quienes las usan deben evitar compartir palabras e imágenes degradantes para el ser humano, y excluir lo que alimenta el odio y la intolerancia…o lo que explota a los débiles e indefensos”. Del diálogo, porque hay que potenciar los encuentros con “otros” facilitados por los espacios digitales; sin “dejarse engañar por quienes tan sólo van en busca de consumidores en un mercado de posibilidades indiferenciadas, donde la elección misma se presenta como el bien, la novedad se confunde con la belleza y la experiencia subjetiva suplanta a la verdad”. De la amistad, entendida como solidaridad entre las personas y los pueblos; por eso, afirma el Papa, “sería un grave daño para el futuro de la humanidad si los nuevos instrumentos de comunicación, que permiten compartir saber e información de modo más veloz y eficaz, no fueran accesibles a quienes están social y económicamente marginados, o si contribuyeran tan sólo a acrecentar la distancia que separa a los pobres de las nuevas redes que se desarrollan al servicio de la información y la socialización humana”.

















