Un niño con cara de angelito de ocho años de edad, ha sido tildado de “Jekyll y Hyde”, por su propia madre tras una serie de malos tratos y berrinches.
Kieran Prickett, ha sido expulsado de la escuela primaria después de pegar a un maestro, prendió fuego a la casa de la familia, empujó a su abuelo por las escaleras e incluso torturo al perro.
Él también fue encontrado colgando de una ventana del piso superior, con sólo sus dedos, además salto arriba y abajo del coche de un vecino. El joven ha sido diagnosticado con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
Fue excluido permanentemente de la escuela Northbrook en Leyland, Lancashire, por el comportamiento agresivo hacia el personal y los alumnos, al agredir a un ayudante de enseñanza.
Se escapaba de las clases y, a veces se lo encontraba jugando cerca de una autopista. La madre Kelly, de 28 años, ha tenido que renunciar a su trabajo como asistente social para cuidar de Kieran.
Para empeorar las cosas, Kevin, el padre de, 30 años, fue despedido de su trabajo de albañilería hace dos años.
Su madre dijo: La primera vez, que tu lo conoces puede ser hermoso y piensas” ¡Oh no es tan malo¡.
“Pero entonces de repente parece tener la personalidad de Jekyll y Hyde”.
“Lo amo, pero no me gusta su comportamiento. Me asusta lo rápido que puede cambiar de ser tan dulce a ser horroroso”.
“Me siento incapaz de qué hacer con él. Lo peor es cuando estamos fuera y él comienza con sus andanzas.
Usted puede oír a la gente susurrando sobre él, diciendo: “Si él fuera mi niño, le daría una buena paliza” -, pero si lo hiciera, sería como decirle a Kieran que la violencia es aceptable.
“Hemos tratado de todo para que no sea travieso, prohibición de ver la televisión, no permitirle estar en su computadora, prohibición de salir de la casa. Pero nada parece funcionar”.
“He estado en contacto con los Servicios Sociales para pedir ayuda. Pero no hemos obtenido ayuda”. Han llegado al punto, que no se atreven a dejar a Kieran fuera de la casa por temor a lo que él pueda hacer.
Kelly, que tiene otros tres hijos Betania, de 11, Tyler de 8, y Finley, de cinco meses, dijo, Kieran ha sido propenso a arrebatos de cólera desde que nació.
“Tenía el grito agudo más alto que puedas imaginar”. Recuerdo a un conductor de autobús que me dijo que me baje del del autobús porque ya no lo soporta.
Una vez cuando estaba de compras con Kieran, estaba llorando porque perdió a su muñeco. Así que me incline sobre el cochecito para consolarlo y pasarle su chupete, hundió las uñas en mi cara de las iras que tenía.
A Kieran se le dio tratamiento por sus arrebatos, pero Kelly agregó: “Tres años atrás quemo la casa con un encendedor que encontró en nuestra habitación y me dijo que mi cuarto estaba en llamas”.
“Corrí arriba y miré en mi habitación y toda la cama estaba en llamas y un montón de ropa junto a ella”.
Los bomberos lograron detener la propagación, pero nos vimos obligados a mudarnos de casa a donde mi mamá, durante un mes mientras arreglaban la casa.

Tiempo después lo encontramos sosteniendo un pedazo de papel hasta la bombilla. Y de vez en cuando amenaza con quemar la casa si no puede salirse con la suya.
Él se vuelve agresivo, sobre todo hacia su hermano y hermana. Hace apenas un año que estaba haciendo algo malo, cuando mi padre de 56 años de edad subió a gritarle.
Kieran lo empujó por las escaleras. No creo que intencionalmente quería que se cayera por las escaleras, pero lo empujó y mi papá perdió el equilibrio y cayó. Afortunadamente no hubo heridas y esta bien.
En otra ocasión Kieran estaba por fuera de casa, lo vi jugar y dentro de diez minutos lo encontré tirando piedras a las casas de los vecinos y saltando por encima de coches nuevos que hallaba por su camino.
Kieran a recibido ayuda de una agencia que se ocupa de la prevención de jóvenes delincuentes y envió a dos trabajadores de apoyo para ayudarlo, pero por mala suerte se quedó sin financiación.
Fuente: dailymail

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