Documental revela que el Gobierno chileno dio por muertos a los mineros

18 octubre 2010

Los que seguramente lo recuerdan claramente son los familiares de los 33 mineros chilenos que estuvieron atrapados 69 días en la Mina San José, en Copiapó. A pocos días del 5 de agosto, cuando ocurrió el accidente, el Gobierno de Chile dio por muerto a los trabajadores y frenó los trabajos de rescate.

La información es conocida en Chile pero trascendió gracias al documental “Sube a Nacer”, que emite desde hace días el canal TVN, la señal estatal.

Cuando la tragedia aún no estaba en boca de todos y sólo los medios locales seguían la suerte de los mineros, un primer plan falló. En el video está el testimonio de Pedro Rivero, uno de los expertos que participó del rescate. El hombre recordó que estaban intentando ingresar por una chimenea que podría estar conectada con el refugio, cuando esta quedó taponada por piedras.

Horas después, el ministro de Minería del país trasandino, Laurence Golborne, en persona afirmaba sollozando: “La pena que tengo es porque no estamos optimistas. Las probabilidades son escasas”. “Hay que darle esperanza a la gente, no flaquee, porque se genera un clima malo”, increpó respetuosamente un familiar al funcionario en plena entrevista televisiva.


Asimismo, un joven periodista de ese canal que cubrió el rescate señaló que fuentes del gobierno le dijeron: “están todos muertos, pero no lo digas”.

Inmediatamente, los familiares vieron cómo los operarios comenzaron a dejar el lugar y las tareas se detuvieron. Nadie les dio una explicación. La gente, desesperada, intentó tomar la mina para “cavar con sus propias manos”, según relataron. Pero los intentos se detuvieron gracias a los Carabineros que custodiaban la zona y a los consejos de los rescatistas.

Recién tras los incidentes y por la presión de los familiares instalados en el campamento “Esperanza”, las autoridades evaluaron la posibilidad de comenzar con los sondajes. Finalmente, gracias a estas tareas se pudo salvar la vida de los trabajadores

Fuente: contexto.com.ar

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Cómo vivieron los mineros bajo tierra

17 octubre 2010

Desde el helicóptero sobre el desierto de Atacama, Omar Reygadas miró el Campamento Esperanza y lagrimeó.

Había estado atrapado a casi 700 metros de profundidad en esa mina calurosa y húmeda hasta lo insoportable durante 70 días y, a medida que se alejaba, pensó en su familia que lo esperó en una carpa bajo el calor y el frío; pensó en los rescatistas; y hasta pensó en los periodistas que ocupaban varias gradas para seguir el perfecto rescate de casi 31 horas. “Los héroes fueron los familiares que nunca perdieron la esperanza”, dijo ayer. “Incluso cuando durante 17 días les llegaban rumores de que estábamos muertos. Por eso caen las lágrimas. Tengo corazón ”.

Omar Reygadas tiene corazón. “Corazón de minero”, como alguien escribió detrás del primer cuestionario médico que le enviaron a los 33 mineros atrapados tras un derrumbe en la mina de cobre y oro en el norte chileno.

El domingo 22 de agosto, las sondas que desde hacía 17 días perforaban el cerro seco en busca de los trabajadores se detuvieron. Eran un poco más de las seis de la mañana y el ingeniero Miguel Fortt –que estaba descansando en una carpa– pensó “los encontraron”. El experto en rescates sabía que el silencio total llega cuando un martillo perfora el techo de una galería. Entonces, todo se apaga para intentar escuchar si hay alguien abajo.

Los golpes llegaron y trajo la primera esperanza. Al extraer el martillo, apareció una marca de pintura roja y una bolsa de plástico. “Cuando apareció el martillo, los viejos se tiraron todos encima”, contó después Luis Urzúa, Don Lucho, el jefe de turno.

“Varios pusieron cartas. Algunos decían ‘tenemos hambre’. Pero llegaron solo las que tenían que llegar”, dijo. Fueron dos, una de Mario Gómez a su familia y otra con una frase que ya es parte de la historia de la odisea. “Estamos bien en el refugio los 33”.

Estaban bien tras haber resistido “el infierno”. Sus cuerpos se estaban consumiendo, contó al salir Richard Villaroel. Crecía la angustia por la falta de aire y les quedaban sólo tres raciones de alimentos y 10 litros de agua contaminada. La mayoría había bajado al menos 7 kilos. Algunos pensaron en que no iban a volver a sus familias, que no verían nacer a sus hijos.

El jueves 5 de agosto, poco después del mediodía, la mina San José tembló. El ruido fue tremendo. Franklin Lobos sintió como “cañonazos”, eran las piedras que iban cayendo. Iba manejando su camión hacia el interior del socavón a buscar a los 32 mineros que debían salir a almorzar. Entonces, apretó el acelerador y el vehículo tomó velocidad en la rambla. En el final de la mina se topó con una camioneta con veinte mineros. Así contó el inicio de la pesadilla. El polvo cegó a los trabajadores.

Se gritaban los nombres para ver si estaban todos. Se tocaban para asegurarse enteros. Al rato, un par decidió subirse a la camioneta para ver hasta dónde podían llegar. La terminaron estrellando contra una roca. Cuando el polvo bajó, “nos dimos cuenta que no iba a ser fácil salir”, recordó Don Lucho.

Para dar señales de vida prendieron gomas para que humo salieran por las chimenas. Hicieron detonar dinamita. Prendían las máquinas y las apoyaban sobre las paredes para que llegue el sonido.

Dos treparon por las rocas de los conductos de aire. Llegaron hasta 300 metros, no pudieron subir más porque faltaban las escaleras de emergencia obligatorias. La mina San José era una trampa denunciada. Las paredes eran finas por la sobreexplotación y los túneles no tenían refuerzos. En julio, un derrumbe había atrapado a un minero. Perdió una pierna. La mina estuvo clausurada, pero fue rehabilitada rápidamente.

Los mineros se refugiaron, primero, en refugio. Un rectángulo de 40 metros cuadrados. Ahí encontraron latas de atún, agua potable y leche. Decidieron racionar para sobrevivir. Comían cada 48 horas. Pero la leche se puso rancia. El agua potable se terminó y comenzaron a tomar la de las maquinarias. Algunos comenzaron a sentirse mal. Cuando los encontraron, quedaban solo tres raciones.

La forma de tomar decisiones fue la votación. Hubo peleas, pero quedaron allá, dijeron en estos días. La reunión para decidir era en el refugio que ya no lo usaban porque la temperatura de más de 30 grados se sentía peor por la humedad que se acumulaba.

Habían estudiado las corrientes de aire para elegir el área de baños, pero se equivocaron y al dormir el olor los agobiaba.

Una caída de agua natural hizo de ducha. La transpiración y el polvo los había envuelto con una costra negra.

Hasta que el 22 de agosto una de las diez sondas llegó. Los rescatistas mantuvieron con vida a “los 33” a través de envíos permanentes por ese pequeño conducto de once centímetros de diámetro. Por ahí mandaron comida, remedios, ropa seca, vacunas, cámaras de videos, camas, libros, los 11 cigarrillos diarios para los fumadores. Y un sistema de duchas individuales con una carga de 20 litros que junto a un detergente concentrado les quitó la molesta costra. La rutina comenzaba todas las mañanas con una revisación médica supervisada desde la superficie por Marcela Zúñiga, una enfermera que se convirtió en el “angel de la guardia”. A los pocos días logró llegar otra sonda que se usó para mandar agua potable, oxígeno y un sistema de voz. Por él, Zúñiga también los mandaba a dormir para que mantengan cierta rutina. Pero la mayoría se ponían a escribir cartas para sus familiares.

Un grupo de unas trescientas personas que crearon un campamento al pie del cerro. El mismo que Reygadas vio desde el helicóptero y al que vuelva pronto. Como también volverá a una mina. Será para trabajar en prevención de riesgo. Para que, como le dijo a su nieta, nunca más un minero vuelva a pasar lo de su Tata.

Fuente: clarin.com/contexto.com.ar

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Manuel González: Apagó la última luz de la mina

14 octubre 2010

En un alarde de valentía extraordinaria, arriesgó su propia vida para salvar la de los 33 mineros chilenos atrapados.

El hombre más valiente de Chile: Manuel González da la mano con el presidente del país, Sebastián Piñera mientras se prepara para descender a las profundidades en la mina  San José para rescatar a los mineros.

Y no sólo era experto en rescate minero, Manuel González es la primera persona que ingresó por el orificio de rescate, y también fue el último en salir.

El ex jugador profesional de fútbol ingresó a  la pequeña cápsula, apodada Fenix 2,  antes de salir de la mina que se desplomó a 622 metros, donde estaban los 33 mineros atrapados a la 1:55 am.

Pensativo Manuel González es atado a la cápsula antes de convertirse en el salvador de los mineros  en el colapso de la mina San José.

Él había prometido permanecer hasta que sean evacuados todos,  y se mantuvo fiel a su palabra ya que todos los mineros y cinco personas más del equipos de rescate salieron sanos y salvos.

Saludando a la cámara, haciendo una reverencia y luego ofreciendo  una oración,  se metió adentro de la Fenix 2 y fue entonces transportado hacia la superficie.

A medida que surgieron los aplausos masivos en la superficie, los colegas de rescate en tono de broma le preguntaron si había apagado las luces y dejó todo arreglado, antes de ser ayudarlo a salir.

Misión cumplida: el Sr. González sonríe y saluda a la cámara antes de salir a la superficie después que el último hombre salió de la mina.

Con una palmadita en la espalda y un abrazo del presidente Sebastián Piñera, el chileno se convirtió en el primer ser humano en probar la cápsula y la primera persona en ver a los mineros a los 69 días de cautiverio.

González es un experto en seguridad en las minas de Codelco, la empresa estatal de cobre de Chile.

Con el uso de ropa de color naranja brillante, descendió lentamente por el eje haciendo inspecciones de seguridad de la roca y la comprobación de equipos de telecomunicaciones dentro de la cápsula.

Después que el Sr. González había regresado a la superficie, el presidente chileno cierra la tapa sobre el túnel de rescate.

A su llegada, las cámaras mostraron su apretón de manos y abrazos con los mineros atrapados en la cámara, antes de explicar con calma el plan de rescate para ellos.

Después de el éxito del rescate de la mina San José, el presidente  Piñera le preguntó lo que estaba pensando mientras subía a superficie.

Él dijo: “Estaba pensando que espero que esto no vuelva a suceder”.

Fuente: dailymail

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El día que un Periódico mató a los mineros

13 octubre 2010

“Aunque Chile no lo diga, no hay posibilidad de vida para los mineros”. El título pertenece al diario Perfil, el día 22 de agosto. En la nota se analizaba la escasa posibilidad de sobrevivir para los 33 hombres que hacía 17 días estaban en el corazón de la tierra, sin contacto alguno con el exterior.

“Las posibilidades de encontrar a esta gente con vida son remotas”, indicaba el artículo, en la boca de un especialista. También aseguraba que desde el Ejecutivo chileno se hacían la idea de no encontrar con vida a los chilenos. Que pensaban en los costos políticos que eso conllevaría, entre otras cosas.

Sin embargo, aquel domingo 22, justamente, Sebastián Piñera apareció en todos los medios del mundo con la carta que decía: “Estamos bien en el refugio los 33”. El escrito había devuelto la esperanza. El resto de la historia es conocida. Los 33, cuya película ya pasó por la cabeza de más de uno, saldrán vivos

Fuente: 24con

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De mineros atrapados a ricos y famosos

13 octubre 2010

Los 33 operarios de San José cobrarán cifras millonarias por indemnizaciones, entrevistas, partidos de fútbol a su beneficio y regalías de libros y películas

Tras recuperarse física y psíquicamente de lo que representó más de dos meses de encierro a 700 metros bajo tierra, los mineros podrán dedicarse a disfrutar de los beneficios económicos que les propició de su tragedia.

Desde que recibieron la señal de televisión y notaron el interés mundial por su historia, los trabajadores prohibieron expresamente a sus familiares el firmar cualquier tipo de compromiso comercial.

Los operarios ya tomaron una decisión conjunta. Siguieron el ejemplo de los sobrevivientes del accidente aéreo en los Andes en 1972 y formarán una asociación para gestionar sus apariciones mediáticas. Además, acordaron que cada uno podrá hablar sobre su experiencia pero no sobre sus compañeros.

El objetivo es actuar coordinadamente para sacar el mayor beneficio económico posible a partir de esta desafortunada situación que les tocó vivir. Por su trabajo en la mina la mayoría de ellos recibía sueldos que promediaban los 700 dólares. A partir de ahora esperan mejorar su presupuesto.

Unas 27 familias del total de 33 mineros se organizaron para encauzar las demandas judiciales correspondientes en busca de una indemnización. El objetivo es recibir como mínimo un millón de dólares por trabajador, reclamando tanto al Estado como a la Minera San Esteban a quien la justicia ya ha embargado por US$1,8 millones.

En cuanto a las entrevistas exclusivas, se escucharon ofertas de medios que estarían dispuestos a pagar hasta 25 mil dólares por contar con sus testimonios. Sin embargo, las grandes multinacionales CNN o BBC no serán las agraciadas ya que se ven impedidas por sus políticas editoriales.

También se espera que reciban importantes sumas por regalías de libros o películas a estrenarse. Se estima que de publicarse un libro sobre los pormenores de la historia el rédito para los trabajadores podría elevarse hasta US$165.290 por cada 100 mil ejemplares vendidos.

Se espera que el libro sea un éxito absoluto en todo el mundo. La historia recorrerá el planeta no sólo a través del texto sino también en la pantalla grande. El cineasta chileno Rodrigo Ortúzar, ya se encuentra en la mina tomando imágenes para su película que titulará Los 33 (ver foto). El cineasta declaró que donará todo el dinero recaudado a la educación de los hijos de los mineros.

También se abre la posibilidad de que los más extrovertidos se animen a participar de publicidades y actuaciones. Hasta el momento no han recibido ofertas, pero serán muchas las empresas que quieran asociarse a la imagen de valor y coraje, entrega y esfuerzo demostrada por los mineros.

Además de todas estas propuestas, los mineros han recibido una importante cantidad de regalos de parte de empresas y personalidades en todo el mundo.

El multimillonario chileno Leonardo Farkas se comprometió a enviarles a cada uno de los recién liberados cheques por 10 mil dólares. Steve Jobs, el fundador de Apple, les regaló ejemplares de la última versión del iPod.

Los mineros podrán también elegir la opción de viajar por el mundo. Los gigantes del fútbol europeo como el Real Madrid y el Manchester United los invitaron a presenciar los partidos de sus equipos. En su recorrido europeo podrán conocer las paradisíacas islas griegas, ya que una empresa minera helénica los invito a disfrutar de un crucero con un acompañante.

Del fútbol sudamericano saldrán más fondos para los 33 damnificados. La recaudación de los partidos Boca-Colo Colo y otro entre las selecciones de Argentina y Chile, con fecha a confirmar, también tendrán como destinatarios a los mineros.

Por otro lado, también recibieron la solidaridad de sus compatriotas. Los trabajadores marítimos de la Región del Maule les hicieron a las familias la curiosa donación de 5.000 raciones de merluza. Mientras tanto, sus colegas del mayor yacimiento cuprífero privado del país, recolectaron un total de 1.300 dólares por persona.

Para los mineros que quieran volver a trabajar, se abren varias oportunidades. Una de las opciones sería convertirse en conferencistas y obtener entre 5 mil y 50 mil dólares por entrevista, siguiendo el ejemplo de los sobrevivientes de 1972.

Sin embargo, aquel que lleve la minería en la sangre y quiera volver al oficio podrá hacerlo sin problemas. El gobierno se encargó de garantizarle a ellos y a sus 300 compañeros de la Mina San José una bolsa de trabajo que les permita una rápida ubicación en el mercado laboral.

Fuente: infobae

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33 el número de la suerte de los mineros chilenos

13 octubre 2010

Ya los medios de comunicación en Chile, como TV Chile, lo han notado. El mismo presidente Piñera lo mencionó en su discurso. Todo lo que gira alrededor del accidente apunta a esta mística cifra, desde la cantidad de hombres bajo tierra hasta los caracteres del primer mensaje que demostró que estaban vivos.

La numerología es un conjunto de creencias que trata de establecer una relación mística entre los números, los seres vivos y las fuerzas físicas o espirituales, que se puede relacionar a casi cualquier hecho.

Este es el caso de los acontecimientos que han girado alrededor de los mineros atrapados en la mina San José, en donde el número 33 se encuentra siempre presente, ya que además de ser justo esa cantidad de hombres, también es la cantidad exacta de caracteres (con espacio) del primer mensaje que enviaron anunciando que estaban todos a salvo.

Otra coincidencia más que envuelve a esta mística cifra, es que el día que lograron llegar a los mineros fue el 22 del 8 del 2010, y al sumar todos estos números también dan 33 (22+8+2+0+1+0). Fueron encontrados en la semana 33 de este año.

Y como si esto fuera poco, en declaraciones recientes el Ministro de Minería dijo que fueron 33 días de perforación con la máquina T-130 para llegar a los mineros. Además, si bien el rescate se adelantó, lo cierto es que terminará el 13-10-10, que sumado, también da 33.

El número 33 en la numerología

Esta cifra representa el ideal del amor en su más pura expresión ya que no sólo se refiere al de las personas de su entorno sino que abarca a todos los seres humanos por significar la entrega, el sacrificio y la compasión.

Además, el 33 nos habla del equilibrio de las cualidades morales y espirituales y de hecho la paz que emana atrae especialmente a personas angustiadas o desorientadas. En general este número que se repite tanto en los mineros chilenos atrapados en el norte significa la esperanza y la fe.

Fuente: Terra Networks

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Los regalos que recibirán los 33 mineros

13 octubre 2010

El mundo siguió el día a día de los 33 trabajadores que quedaron atrapados a 620 metros de profundidad en la mina San José, ubicada al norte de Chile. Dos meses bajo tierra hasta el glorioso e histórico rescate.

Durante ese tiempo, los 32 mineros chilenos y un boliviano recibieron el apoyo de jugadores y dirigentes clubes de fútbol del mundo, de millonarios y hasta del mismísimo CEO de Apple, Steve Jobs.

Incluso la propuesta de un viaje de ensueño. Una minera griega les regaló a cada uno de ellos y un acompañante unas merecidas vacaciones por las islas con todo incluido. Y el recorrido sigue. Luego llega España y una visita al Estadio Santiago Bernabeu para ver jugar al Real Madrid, club que les envío camisetas con el 33 en la espalada y la leyenda “Fuerza Mineros”.

El fútbol siguió dando señales de apoyo. También, según informa el diario Clarín, Sir Bobby Charlton, leyenda inglesa, invitó a los 33 a ver un partido del Manchester United y a un encuentro con los jugadores.

En tanto, el millonario chileno Leonardo Farkas ya les abrió una cuenta a cada uno de los trabajadores y les depositó una suma que ronda los 10 mil dólares.

Luego vendrán, seguramente, regalías por libros, películas, documentales, entrevistas y flashes con la historia que conmovió al mundo.

El dato insólito llegó de la mano del famoso CEO de Apple, Steve Jobs. Cuando el presidente chileno Sebastián Piñera visitó Estados Unidos, la cabeza del gigante tecnológico le hizo entrega de 33 iPods último modelo para los mineros.

Esto hasta hoy. Claro, la historia no termina acá.

Fuente: clarin.com

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Yonni Barrios: Quiere ser el último en salir por temor a su esposa y su amante

9 octubre 2010

A Yonni Barrios, uno de los 33 mineros atrapados en Chile, lo atribula el inminente rescate, pues en la superficie deberá encararse a su esposa y su amante, dos mujeres que ya fueron separadas a la fuerza por la Policía.

Quiere ser el último en salir. «Él me quiere a mí», gritó a los medios y las fuerzas de orden su amante, Susana Valenzuela. «Esa mujer no tiene legitimidad», respondió la esposa.

Uno de los mineros atrapados 700 metros bajo tierra en la mina San José puede que no quiera ser rescatado, dado que su esposa conoció recientemente a su amante en la entrada de la mina.

La esposa de Yonni Barrios, Marta Salinas, y la amante de Barrios, Susana Valenzuela, esperaban noticias del rescate cuando se conocieron.

Salinas se sorprendió cuando escuchó a Susana gritar el nombre de su marido entre un grupo de allegados a los mineros.

“Él me ama, soy su esposa”
La esposa, de 56 años, confesó estar “horrorizada”. Sin embargo, está determinada a no dejar que su rival se quede con su marido.

Salinas le comentó a sus amigos: “Barrios es mi esposo. Él me ama y soy su esposa. Esta mujer no tiene ninguna legitimidad”.

“Él la iba a dejar”
Aunque Valenzuela asegura que el minero de 50 años, quien conoció en un curso de entrenamiento hace 5 años, estaba planeando dejar a su esposa para irse con ella.

“Estamos enamorados. Yo lo esperaré”, agregó Valenzuela.

El médico de los mineros
Barrios ha sido uno de los héroes de la tragedia, usando su kit de primeros auxilios para atender a sus colegas enfermos.

También vacunó a todos los hombres, incluyéndose a él mismo, contra la gripe y neumonía.

Entre tanto, los mineros han tenido que dejar de fumar cigarrillos y beber alcohol debido a las recomendaciones de los funcionarios de la NASA que asisten en las labores de rescate.

La esposa del minero bígamo no quiere ver el rescate ni por TV

Marta Salinas, la esposa desde hace 28 años del operario Johnny Barrios, uno de los 33 trabajadores atrapados en la mina San José, anunció que no asistirá al rescate porque su marido invitó también a su amante y ahora nueva pareja.

“Estoy contenta porque se salvó, es un milagro de Dios, pero yo no voy a ir a ver el rescate. El me lo pidió, pero resulta que también invitó a la otra señora con la que está ahora y yo tengo decencia. La cosa es clara: ella o yo”, sentenció Salinas.

EL BESO MAS ESPERADO. Ella estaba radiante; él no la dejó con las ganas: Yonni y Susana(Amante) se besaron frente a todos.

La mujer enfatizó que no piensa mirar el rescate “ni por la tele”, y concluyó: “En las conversaciones por teléfono y las cartas que me ha enviado tengo claro que está bien y con eso me basta”.

La mujer, que protagonizó un fuerte altercado con la amante de su marido, Susana Valenziuela, dijo que su caso lo conocen todos, incluso en presidencia.

Al respecto, Salinas reveló que conversó sobre el tema con la primera dama Cecilia Morel, quien “se puso en mi lugar”.

“En La Moneda conocen mi problema y la primera dama me dijo que no era mala mi decisión de no ir, de dejar que vaya ella (su nueva pareja) tranquilamente. Eso es quererse”, afirmó la mujer

Fuente: lne.es/lanacion


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Mario Gómez: Un nuevo héroe en Chile

23 agosto 2010

Su carta confirmó al mundo que todos los atrapados en San José estaban con vida. Este minero de 63 años se inició en el oficio a los doce. Quienes lo conocen aseguran que “tiene el temple y la experiencia” para contener a sus compañeros.

“Dale muchos besitos a todas mi hijas y nietos que los amo mucho, que estén tranquilas. Para ti con amor más grande, te amo demasiado. Vamos a ser felices para siempre juntos con nuestra familia”. Cuando la destinataria de la carta, su mujer Lilianette Ramírez, leyó estas palabras no pudo contener la emoción.

El mensaje de Mario Gómez inyectó alegría y renovó las esperanzas de todos los familiares que acampan hace 18 días en las inmediaciones de la mina San José. Viven allí, en lo que llaman Campamento Esperanza.

Mario Gómez es el minero con más experiencia de los 33 que permanecen a 688 metros de profundidad desde el 5 de agosto, fecha en la que se produjo el derrumbre.

Le dicen el navegao, por su pasado como marino mercante. Comenzó a trabajar en las minas del norte a los 12 años, al igual que sus seis hermanos. Su padre también era minero y murió muy joven. Después de más de 50 años, tenía planeado retirarse en diciembre.

Dejó de estudiar cuando su padre falleció. Se hizo cargo de la familia y cuidó de todos sus hermanos menores. Su esposa, Lila, declaró en una entrevista con el diario La Tercera que siempre tuvo “una pasión por el cerro”.

Su familia contó que hasta el derrumbe de hace 18 días, su mayor hazaña fue sobrevivir 20 días como polizón en un barco brasileño, en su juventud.

Su trabajo en la mina San José. Gómez trabajaba como chofer en la mina, trasladando el mineral desde el yacimiento hacia el exterior.

Lila reveló que Mario no quería trabajar en esta mina porque desconfiaba de la seguridad. De hecho, ya había trabajado en este yacimiento y había prometido no volver a hacerlo. Pero la necesidad económica terminó ganando la pulseada.

“Mi marido es aperrao, yo sabía que él no se iba a dejar decaer, porque si lo hacía él iba a decaer toda la gente que estaba adentro. Siempre yo les decía a las familias de acá que yo sé que mi marido no se queda quieto, mi marido debe andar por aquí y por acá rasguñando, viendo por donde pueden salir”, aseguró Lila, la persona que más fe le tiene en el mundo.

Durante todos estos días, su esposa y su hija Roxana iban a las reuniones informativas con el ministro de Minería Laurence Golborne. Nunca perdieron las esperanzas. Casi como una cábala, o como una pelgaria, desde el derrumbe Lila viste una camiseta blanca que dice: “Mario G. Te esperamos”.

Lila almorzaba cuando escuchó los gritos. “¡Los encontraron!”, fue suficiente información para que la mujer de Mario Gómez se desmayara al instante. La espera había terminado, al menos la primera espera.

Ahora resta que los rescatistas los puedan sacar de la profundidad de la mina.

La carta

Cuando el presidente Sebastián Piñera le dio la carta, esas hojas blancas arrugadas que llegaron con alerta desde el fondo de la mina, Lila encaró al mandatario y le dijo: “Yo sabía que era el pilar de todos ellos ahí”.

“Cada vez que los sondajes se alejaban, le pedía ayuda a Dios y termina diciéndole a su familia que los quiere y los ama más que nunca”, le manifestó Piñera.

Lila se guardó la carta y se fue para compartirla en la intimidad de su familia.

Fuente: infobae

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