Para una persona, la utilidad de un chicle suele ser efímera. Sin embargo, para el artista italiano Maurizio Savini son eternos.
El final de sus chicles no está en la basura sino en una escultura. Savini está considerado como uno de los mejores artistas creando obras de arte a partir de chicles rosas.
El supo aprovechar las bondades del chicle: es maleable, fácil de manipular y se puede cortar con un simple cuchillo. Para cada una de sus piezas, reconocidas mundialmente por críticos de arte, utiliza centenares de chicles.
Sus detalladísimas obras se venden por un precio que siempre supera los 60 mil dólares.
Fuente: telefenoticias.com/contexto.com.ar



Escrito por El Solitario George 










