Correr con una capa tras una pelota con una escoba entre las piernas puede parecer extraño. Pero intente decirle eso a los cientos de personas que invadieron Nueva York este fin de semana para recrear el Quidditch, el juego mágico de Harry Potter.
Aspirantes a mago convergieron en la Gran Manzana desde todo Estados Unidos para la cuarta Copa Mundial anual de Quidditch.
Aún sin poder volar, y aún sin que la “snitch”, la pelota dorada y alada de los libros se reencarnara como un estudiante vestido de amarillo, cada parte de la competición fue tan intensa como en la popular saga de J.K. Rowling.
“No nos lo tomamos demasiado en serio”, dijo Zach Doleac, un estudiante de 20 años de la universidad de Middlebury de Vermont, mientras su equipo se preparaba para defender su tercer campeonato consecutivo. “Tal vez si perdemos. Pero aún no hemos perdido”.
El domingo, tras dos días de partidos entre 46 equipos de universidades como Harvard, Yale, Florida y Ohio, Middlebury mantuvo la corona tras derrotar a la Tufts University en la final por 100 contra 50.
Pero desde los primeros momentos del torneo, estaba claro que nadie había venido para vestirse con ropajes extraños.
Al igual que en los libros y las películas, las canchas de quidditch en el mundo real son circulares. Los jugadores tratan de tirar “quaffles” -en este caso pelotas de voleibol- a través de tres grandes aros, mientras buscan la “snitch” por los puntos extra.
Como resultado, tenemos un juego que se parece al rugby, voleibol, lacrosse, básquetbol y a nada de eso: después de todo, involucra a jóvenes adultos tratando de volar en escobas.
Fuente: radiobiobio.cl


Escrito por El Solitario George 










