El Pentágono crea su primer Transformers

30 junio 2010

La investigación de los científicos del Pentágono han dado un primer paso hacia los “Transformers”,  que cambian de forma a coches y aviones, un robot que tiene la capacidad de cambiar a diferentes formas.

En el primer momento  el pequeño robot – es sólo una hoja de  medio milímetro de espesor, apenas más gruesa que una hoja de papel -  se pliega en un barco, como el juguete de un niño o un planeador de papel.


Pero se prevé que en el futuro se utilizará para crear a tamaño completo coches y aviones que se transforman a medida que avanzan, o robots que puedan “fluir”, como el mercurio en pequeñas aberturas o uniformes militares de usos múltiples que puede adaptarse a diferentes ambientes.

Se trata de una pequeña hoja de baldosas rígidas y “uniones” de elastómeros “, salpicado de actuadores de lámina delgada y la electrónica flexible. El material de demostración contiene 25 actuadores en total, divididos en cinco grupos. Una forma se produce mediante la activación de los grupos actuadores adecuados en  secuencia “, según la declaración de Robert Wood, el jefe del equipo de investigación de Harvard.

Fuente : telegraph.co.uk

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El sobrepeso y la obesidad son “socialmente” contagiosos

20 agosto 2009

Datos proporcionados por los doctores Rubén Salcedo, Mauro Cusatti, y la licenciada Susana Aranda, integrantes del equipo médico de Sanatorio Diquecito.

1* Una investigación realizada por especialistas de las universidades de Harvard y California (Estados Unidos), concluyó que la obesidad (como así también la delgadez) es un fenómeno socialmente contagioso. En otras palabras, se comprobó que si un amigo o familiar cercano engorda, son muy altas las posibilidades de que uno también suba de peso.

* El estudio se realizó sobre una red social de 12.067 participantes, observándose a un total de 38.611 personas vinculadas familiar o socialmente a éstas, durante 32 años (1971 a 2003).

* Se concluyó que los amigos en primer lugar, y luego los hermanos, del mismo sexo, tienen una influencia mayor sobre la ganancia de peso, en comparación al cónyuge o a los vecinos.

* Los investigadores adjudican estos descubrimientos a que las personas que pasan mucho tiempo juntas tienden a tener hábitos alimentarios y de ejercicio similares. Pero además, a que el hecho de tener parientes o amigos obesos cambia la concepción de lo que es un peso saludable.

* Cifras concretas. En promedio, los investigadores calcularon que cuando una persona obesa aumentaba 8 kilos, un amigo aumentaba 2,5 kilos.

* Los resultados del estudio podrían llevar a un cambio importante en la forma de tratar la obesidad: en vez de enfocarse sólo en los individuos, se podría empezar a tratar al grupo social.

Polémica

* Estas conclusiones generaron gran polémica a nivel mundial, especialmente entre las personas con obesidad, quienes calificaron al estudio de poco serio, infame y discriminatorio. “Estas reacciones son justificadas ya que creemos que las conclusiones han sido planteadas de una forma equivocada ya que la obesidad en sí misma no es contagiosa, aunque sí la adquisición de hábitos que favorecen al sobrepeso y a la obesidad; por ello hablamos de ´obesidad socialmente contagiosa´. Esto se debe, básicamente, a que los individuos tienden a imitar la conducta de quienes lo rodean”, explica el Dr. Rubén Salcedo, director médico asociado de Sanatorio Diquecito.

Consejos prácticos de Diquecito para evitar la “obesidad contagiosa”

* “El contagio social de la obesidad se da justamente por malos hábitos que se instalan como costumbres en la sociedad, como por ejemplo la comida rápida y las hipercalóricas en general. Lo peligroso es pensar que estos hábitos son ´normales´ porque ´muchos lo hacen´”, explica la nutricionista Susana Aranda. “El hecho de que muchos lo hagan, incluso familiares y personas cercanas afectivamente, no significa que sea lo mejor para usted. Todo depende de los hábitos que usted deja instalar en su rutina diaria”, agrega la especialista.

* Lo que usted no debe permitir es adquirir esos malos hábitos, y para ello la mejor forma de hacerlo es:

o Fortalecer su propia determinación: Entendiendo que los malos hábitos alimentarios, incluidos los de familiares y amigos, nos afectan. Debemos fortalecer nuestra propia determinación de la alimentación que entendemos es correcta para nosotros.

o Tomar decisiones en forma independiente: Al ser conscientes de que el entorno social y cultural nos condiciona pero no nos ayuda, debemos tomar nuestras decisiones en forma independiente de las presiones socioculturales y armar una estrategia personal para sobrellevar las mismas.

o Planificación personal: Plantearnos de antemano la conducta a seguir en una determinada situación o reunión social, eligiendo por ejemplo qué comeremos o beberemos.

o Ensayar: Ensayar respuestas cordiales para rechazar las presiones de comer un poquito

Fuente : diarioc.com.ar

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