Comprar ropa y complementos para ella y para sus seres queridos, así como hacerse cargo de adquirir los artículos necesarios para la subsistencia diaria de la familia es prioritario para el sexo femenino

Las mujeres dedican en promedio tres años de su vida a salir de compras, lo que parece comprobar que adoran visitar tiendas, según una encuesta realizada a través de internet que publica el diario Daily News.
Comprar ropa y complementos para ella y para sus seres queridos, así como hacerse cargo de suplir las necesidades diarias de toda la familia, es algo que ocupa buena parte del tiempo de una mujer media, quien según esos datos, en sus primeros 63 años de vida pasará comprando un total de 25.184 horas y 53 minutos.
“Muchos hombres tienden a pensar que las mujeres sólo están de tiendas cuando adquieren ropa sólo para ellas mismas, pero muy a menudo realizan compras para toda la familia, algo que puede resultar una tarea increíblemente difícil”, dicen los responsables del estudio, de la compañía OnePoll.com, al diario neoyorquino.
Según el estudio, basado en encuestas realizadas a través de internet a dos mil mujeres a quienes se les preguntó por sus hábitos de consumo, éstas realizan una media de 301 desplazamientos a tiendas en un año, en los que en total invierten 399 horas y 46 minutos.
Liderando la lista de prioridades para las mujeres destaca el tiempo que invierten en comprar ropa, complementos, calzado y artículos de cuidado higiénico, tanto para ellas como para sus familias, y que suma en conjunto un total de noventa viajes a las tiendas al año.
El desglose de esas salidas indica que las mujeres dedican a la ropa treinta desplazamientos anuales, que superan las cien horas en total, mientras que en elegir calzado se ocupan cuarenta horas y media al año, en tan sólo quince visitas a los establecimientos especializados.
Los productos higiénicos, donde se incluyen perfumes y otros de cuidado personal, suponen veintisiete salidas y más de diecisiete horas y media al año, en tanto que la adquisición de accesorios, como bolsos, joyas o pañuelos, se realiza en dieciocho visitas a las tiendas y casi treinta horas al año.
El estudio también asegura que las mujeres salen simplemente a ver escaparates una media de 51 veces al año e invierten “un total de cien horas y 48 minutos en obtener las últimas gangas y productos que están a la última moda”, según apunta el diario.
La adquisición de comida sigue de cerca a ropa y complementos, ya que las mujeres acaban visitando los grandes supermercados, cadenas de alimentación y tiendas de ultramarinos en un total de 84 ocasiones, en las que invierten casi 95 horas al año.
Por último, el estudio asegura que las mujeres dedican más de 36 horas anuales (19 desplazamientos) a la compra de lo que definen como “regalos lujosos para amigos y familiares”.
Fuente : dailynews
Escrito por El Solitario George 





Los primeros informes de los peritos señalarían que no habría habdio una maniobra brusca antes de que se precipitara el vehículo por la ausencia de marcas en el pavimento, por lo que no se descarta con el conductor se quedara dormido al volante.
Digamos las cosas como son: hay mujeres que sueñan con ser famosas, sin importar cómo ni el por qué y mucho menos si es que tienen algún talento para convertirse en una estrella, lo central es convertirse en celebridad cueste lo que cueste.
Luis Fernando Pomar, de 40 años, su esposa Gabriela Cristina Viagrán de 36, y sus hijas habían partido de Mármol, donde residen actualmente, hacia Pergamino, de donde son oriundos, para visitar sus parientes, relató la abogada Romina Abate, allegada a la familia de la mujer.





Sonia asegura que fue un accidente y que en su momento no se dio cuenta. En la clínica nos cuentan que a todas las adolescentes “se les rompe el preservativo”. Sin embargo la mayoría acaba confensando: “fue una noche, un momento de pasión, se me olvidó”. Nunca los jóvenes han tenido tanta información como ahora ni tan fácil acceso a ella, sin embargo, el número de abortos en menores sigue en aumento. En 2007, la última cifra registrada por ACAI -la asociación de clínicas acreditadas para la interrupción voluntaria del embarazo- casi 6300 menores de edad abortaron en nuestro país. La cifra se ha duplicado en diez años, aunque como nos explican en ACAI, el aumento no es alarmante. Hay que tener en cuenta varios factores: la población española ha aumentado, la población inmigrante también, la edad de la menarquía está cambiando (la primera menstruación de la mujer, que cada vez se produce antes) y sobre todo, las conductas sexuales. Los jóvenes se inician cada vez más jóvenes en el sexo.
Cuando entre en vigor la ampliación de la Ley del Aborto las niñas podrán decidir a los 16 años si interrumpen su embarazo. Hoy por hoy necesitan el consentimiento de sus padres para hacerlo. De hecho, tal y como nos cuenta Ana Figueredo: “Vienen bastantes menores pidiendo que se les practique interrupción sin consentimiento de sus padres (a estas chicas no se les practica), nos insisten mucho: mi padre no lo va a entender, me va a obligar a que lo tenga, me va a recriminar mucho” Llegan muy nerviosas, con mucho sentimiento de culpa y con la promesa de que no les va a volver a pasar, lo pasan muy mal”.
Uno de los elementos más dañinos para la sexualidad humana es la hipocresía. Es especialmente perniciosa cuando genera la impresión de que el sexo no sólo es dispensable sino también desagradable, un placer permitido únicamente para personas débiles y viciosas… La hipocresía puede hacer creer que lo que alguien aparenta se convierte en realidad, aunque la verdad sea completamente distinta. Queda claro que en algunos contextos, como puede ser el de ciertos círculos religiosos, la hipocresía con respecto al sexo es alentada y ha ocasionado muchos problemas a la población en general.
Recientemente, leíamos las noticias de la investigación realizada en instituciones católicas de Irlanda sobre abusos sexuales, físicos y psicológicos
Los clérigos de todas las tradiciones religiosas están presentando un aumento en la adicción a la pornografía por internet. A través de nuestro trabajo hemos podido comprobar que
En general, sus niveles de aislamiento, narcisismo, dependencia y enfado pasan desapercibidos en sus actividades a través de la red y no se tienen que someter a ninguna autoridad. Aun cuando saben que el uso de pornografía va contra sus creencias religiosas, los miembros del clero tienen la habilidad de negar su propia moral con respecto a la sexualidad. Se convencen a sí mismos de que no están haciendo nada malo. Creen que merecen cuidarse de la forma que mejor prefieren, y que a Dios no le molestará.
Las relaciones sexuales se han puesto al nivel de un producto más de consumo, como el que se compra una camisa o se toma un refresco, y nadie debería dudar que es mucho más que todo eso, es entrega, donación, compromiso, respecto por la dignidad de uno mismo y del otro, paciencia, renuncia, es un acto que implica al ser en su totalidad en cuerpo y alma, y claro si todo esto no se tiene en cuenta surgen los problemas, no sólo el aborto, sino rupturas familiares, violencia en la pareja, con los hijos, enfermedades de transmisión sexual, y por supuesto aborto.


















