Curtis y Katie son los orgullosos padres de tres hijos. Desafortunadamente los tres nacieron prematuros y tuvieron que pasar tiempo en el hospital.
Durante la permanencia de su hijo mayor en el hospital, Katie tenía el hábito de extraerse leche materna, cada dos horas para que su leche no se secara. Esta práctica continuó con sus siguientes hijos, hasta que Curtis y Katie tuvieron una reserva de leche materna suficiente.
Trataron de donar el exceso a un banco local de leche, pero debido a Katie estaba en tratamiento con antibióticos durante algún tiempo la leche fue rechazada. Con la familia mudándose fuera del estado y sin la posibilidad cierta de almacenar la leche, a Curtis se le ocurrió la idea de tratar de tomar la leche.
Cada frasco contiene 4 onzas de leche y Curtis debe beber por lo menos 66 onzas al día para llegar a las 2.000 calorías.
Cuando se le preguntó por qué no simplemente la botó a la basura, Katie dijo que es porque tiene un apego personal a la leche. Entonces la solución fue que Curtis la tomará. Y asi comenzó un blog sobre la experiencia, con el nombre acertadado de Don’t Have A Cow, Man.
El desafío
Fuente: donthaveacowcurtis.blogspot.com





















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