El calentamiento global ayudó al crecimiento del Imperio Inca

Un grupo de científicos latinoamericanos y europeos sostienen la hipótesis de que sin un calentamiento global hacia el año mil 100 d.C., no se habría dado el deshielo de glaciares que permitió irrigar con agua la zona donde se desarrolló la cultura inca.

1Un periodo de calentamiento global contribuyó al crecimiento del Imperio Inca, permitiendo una mayor producción de alimentos cultivados en tierras de gran altitud, irrigadas con agua del deshielo de glaciares, dijo un equipo de científicos de América y Europa.

La expansión del Imperio Inca -que estuvo ubicado en lo que ahora es Perú y se extendió a parte de los actuales territorios de Colombia, Ecuador, Chile y Bolivia- usualmente está atribuida a una organización sofisticada, con una gran fuerza laboral y un ejército grande.

Pero la nueva evidencia de una muestra del suelo tomada del lecho de un lago seco en Marcacocha, en las alturas de los Andes, señala que un periodo de 400 años de calentamiento natural que empezó en el año mil 100 d.C. también habría tenido un crucial rol en el crecimiento de los incas.

Los incas construyeron el mayor imperio en el nuevo mundo entre mil 400 y mil 532 d.C., cuando llegaron los conquistadores españoles.

“Si no hubiera habido calentamiento global desde el mil 100 d.C. no hubiera sido posible para las personas subir a estos valles y no hubiese habido un Imperio Inca”, dijo el jefe del equipo de científicos, Alex Chepstow-Lusty, en el lago Marcacocha, que está rodeado por empinadas muros y andenes agrícolas.

Durante 16 años, el paleontólogo británico, que trabaja para el Instituto Francés de Estudios Andinos en Lima, ha trabajado analizando muestras del suelo extraídas del lecho de un lago cerca de Cusco, la ciudad que una vez fue el centro del imperio Inca.

El suelo evidencia cambios en el clima durante un periodo de 4 mil años y tiene restos de polen, semillas y carbón que indica qué tipo de cultivos plantaron los incas.

Los incas usaron la irrigación y los andenes que cortaban las pendientes de las montañas andinas para producir alimentos en gran escala. Su eficiente sistema de caminos tampoco tuvo precedentes en el Nuevo Mundo pre-colombino.

Chepstow-Lusty, cuya investigación fue recientemente publicada en la publicación Climate of the Past, dijo que las temperaturas calientes permitieron a los incas subir a las alturas de las montañas y usar sistemas de andenes para incrementar sus cosechas cultivadas.

La idea es que las altas temperaturas que derretían los glaciares de la región durante esa época permitían que los incas tuvieran abastecimiento de agua para todo un año.

“El imperio inca dependía de los alimentos (…) y ante las grandes cantidades de alimentos que producían podían tener un Ejército muy grande y una gran fuerza laboral con la construían caminos e infraestructura”, explicó.

Miles de andenes ancestrales y abandonados cubren las montañas que rodean al Cusco, las que hacen recordar un imperio anclado en altitudes impensables.

Sin embargo, no todos los expertos concuerdan con Chepstow-Lusty. Víctor Angles Vargas, ex profesor de la Universidad Nacional San Antonio Abad en Cusco y quien ha escrito varios libros sobre los incas, duda que el cambio climático haya tenido que ver con el desarrollo de su imperio.

“La temperatura varía ampliamente en Perú. Los incas no estaban sólo en un lugar en específico, su imperio abarcaba varios climas diferentes”, dijo Vargas.

Si bien los incas pudieron haberse beneficiado de un aumento natural en las temperaturas, algunos científicos sostienen que el actual cambio climático ocasionado por la quema de combustibles fósiles podría devastar a Perú.

El país sudamericano alberga la mayor colección de glaciares tropicales del planeta, los que se están derritiendo a una tasa alarmante.

La capital, Lima, y las regiones agrícolas a lo largo de la costa del Océano Pacífico dependen del deshielo glaciar para contar con agua para beber e irrigar los cultivos.

Actualmente, en Lima -donde viven 8 millones de personas- se evalúa la construcción de plantas de desalinización que serían abastecidas por el agua marina, en caso de que esos glaciares desaparezcan. Según algunos científicos, estos se derretirían en unos 20 años.

Una masiva deforestación podría beneficiar al país al atrapar el agua que corre de los glaciares en los Andes y almacenarla para tiempos más secos. Los árboles nativos también reemplazarían a los invasivos cultivos de eucalipto que según algunos absorben el agua del suelo.

“Si los árboles no están ahí después de que desaparezcan esos glaciares, Lima posiblemente no existirá”, afirmó.

Fuente : Reuters

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